Cómo afrontar el miedo cuando empiezas a hacer surf

El miedo

Siempre con un volumen muy bajito, como si estuvieran compartiendo un secreto conmigo, los que acaban de empezar a hacer surf comparten conmigo su preocupación: han sentido miedo en algún momento. Lo dicen con cierta vergüenza y reparo, como si fuera algo extraño o una emoción de la que desean deshacerse.

Imagen: http://windsock.io

Por algún motivo que desconozco creen que el miedo no debería de estar en la ecuación del surf. Tienen la creencia de que debe de producir un subidón de adrenalina que te haga sentir en lo más alto, y que si no lo consigues en todas las sesiones es que están haciendo algo mal. Esperan entrar un estado de euforia que dure todo el tiempo que estén sobre la tabla, y que el miedo no aparezca nunca.

La frustración

Esto hace que al principio todos pensemos que no valemos para este deporte, que somos unos cobardes que no aguantan nada, que debemos dejarlo y ponernos con algo más cómodo. Porque entrar al agua, llevarse un par de meneos y estar bajo la ola durante unos interminables segundos no es lo que la mayoría piensa cuando hablamos de diversión.

Y frustrados algunos dejan de practicar surf, porque nadie les ha explicado que todos los surfers hemos sentido miedo – y lo seguimos sintiendo- en todas y cada una de las etapas del proceso: miedo a las olas grandes, a caernos, a darnos con el fondo, a estar mucho tiempo bajo el agua… La lista de elementos estresantes cuando estás encima de una tabla es larga, y sería una idiotez negar su efecto en cada uno de nosotros.

Imagen: https://www.fluentin3months.com

Es una emoción primaria desagradable, incómoda y puñetera hasta tal punto que nos hace evitar cualquier actividad que nos haga sentirla. Y sin embargo al hacer surf tenemos que estar dispuestos a pasar miedo, necesitamos ir a buscarlo, pues es un componente elemental a la hora de experimentar todo lo bueno que tiene que ofrecerte este deporte.

La solución

Para poder disfrutar del surf plenamente hay que abrazar el miedo como quien abraza a un amigo de toda la vida: debemos entenderlo para poder empezar a quererlo. Y esto requiere un proceso en el que de forma progresiva nos exponemos a situaciones estresantes, aprendiendo y entendiendo en cada paso cómo reacciona nuestra mente. No buscamos eliminar este sentimiento, sino saber que efecto tiene en nosotros.

Cada persona tiene una tolerancia diferente y necesita adaptar el proceso a sus necesidades. Es necesario que la exposición se haga de forma gradual, experimentando con las sensaciones para ir acostumbrándonos poco a poco, entendiendo como una ola más grande de los normal nos hace reaccionar o qué pasa cuando estamos unos segundos más de lo esperado bajo el agua.

Imagen: http://xgames.espn.com

Si hemos hecho una exposición progresiva, de manera que nos expongamos a condiciones cada vez más duras mientras vamos mejorando nuestra técnica habremos pasado por una serie de situaciones que nos habrán ayudado a gestionar el miedo de forma eficiente. De esta manera el miedo no desaparece pero sí deja de tomar el control cuando se hace patente.

Cuando decidas empezar a hacer surf, hazlo de forma progresiva, consciente de que parte del proceso consiste en manejar emociones desagradables. Este deporte te va  ayudar a aceptarlas, gestionarlas e integrarlas dentro del repertorio de las que estás dispuesto a sentir. Te va ayudar a buscar el miedo de forma activa, porque una vez lo conviertes en tu amigo vas a querer pasar tiempo con él.

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